7 jul. 2015

El turismo de autocaravana se hace su espacio en A Illa (Pontevedra)


Cada vez es mayor el número de turistas que han hecho de la autocaravana su lugar de locomoción, estancia y manutención. Un tres en uno que, además de las posibilidades que presenta en lo económico, también ofrece otras ventajas. Se trata de otro tipo de turismo en el que el sentido de la aventura también juega un papel muy importante. Cada vez son más las personas y familias enteras que se apuntan a unas vacaciones diferentes en el que se sacrifica la comodidad que suponen los hoteles por el encanto de marcarse su propio ritmo a precios realmente tentadores.

La autocaravana está de moda. Las vacaciones de muchas familias han encontrado un nuevo acomodo en unos vehículos que presentan todo tipo de comodidades y que se han convertido en un salvoconducto ideal hacia el descubrimiento a fondo de la naturaleza. La libertad que implica este estilo de vida es otro de los reclamos que se están haciendo notar.
En A Illa, concretamente en la zona de O Bao, son muchas las autocaravanas que allí estacionan para pasar unos días. Saben que al ser una zona común no de pago, tienen que ceñirse a una serie de estrecheces, pero es que incluso las plazas de campings también tienen una altísima demanda ante la mayor seguridad y servicios que ofertan. Y es que una familia entera pueda disponer en su casa móvil de luz, agua y una terraza con vistas al mar es algo que solo se puede llevar a cabo abonando unos precios módicos.

La posibilidad de prolongar durante más días su particular verano on the road es otro de los alicientes que presenta la autocaravana. A ello no se ha resistido una familia de cuatro miembros de Antequera que pasa unos días en A Illa. Pilar, la madre, tiene claro que no lo cambia por otro tipo de hoja de ruta, "donde nos gusta, ahí nos quedamos. Si contratas un hotel no dispones de la libertad que te da la autocaravana. Además, si el hotel o el pueblo no te gusta pues tienes que quedarte en él igualmente porque lo has pagado".
Un total de tres semanas será el tiempo que pasarán por las carreteras nacionales antes de volver a su residencia malagueña. José Miguel, el cabeza de familia, junto a sus hijos Javier y Natalia, disfrutan con sus bicicletas descubriendo los parajes naturales de A Illa. "El entorno es precioso", cuenta Pilar.
La procedencia de las muchas autocaravanas alcanza cualquier punto de España. A escasos metros de la familia andaluza hay un matrimonio de jubilados llegado desde Gerona. Eliseo posee un vehículo comprado hace diez años y en el que ya acumula muchísimos destinos, "ya nos hemos recorrido media Europa. Hemos estado en Venecia, Mónaco... En muchos sitios. Es un estilo de vida con el que estamos encantados".
Recuerda a sus 66 años que fue gracias a un amigo como se adentró en el llamado sector del caravaning. Aquellos cerca de 36.000 euros que pagó en 2005 por su vehículo le parecen ahora "una magnífica inversión". Por contra, José Miguel y Pilar solo llevan un año conduciendo su ruló, pero están igualmente "alucinados" con el horizonte que se le ha abierto por delante, "incluso puedes comer como si estuvieras en casa. Tanto nos gusta que ya hemos hecho tres viajes en lo que va de año", apunta Pilar.
Las incomodidades propias de tener que disponer de lugares donde rellenar y limpiar los diferentes depósitos es para ellos una cuestión menor. En este sentido, Eliseo apunta que "en Galicia no hay problema. Puedes rellenar agua y vaciarla en casi todas las gasolineras. Otra cosa es en Cataluña donde te ponen pegas para todo".
Del mismo modo, el jubilado catalán deja claro que "no todo el mundo está preparado para dormir en una caravana. Nosotros solemos quedarnos donde vemos que ya hay alguna autocaravana. Es un poco el efecto bola de nieve. Donde va una van todas y eso ayuda a sentirte más seguro".
Javier y Natalia también encuentran un pequeño inconveniente derivado de los pocos niños que suele haber en los campamentos de autocaravanas. "Normalmente son matrimonios mayores o gente joven la que usa las autocaravanas. Suele haber pocos niños, pero aún así disfrutan muchísimo", señala su madre Pilar.

Tampoco falta el servicio de panadería en el campamento donde estacionan en O Bao. Desde muy temprano la furgoneta trae pan fresco y empanadas de todo tipo hasta la puerta de los vehículos. El propio panadero señaló que "los fines de semana les vendemos bastante porque hay más caravanas".
Fuente: FarodeVigo

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