10 jul. 2014

«Sor Roulotte», una monja belga «jubilada», recorre las carreteras con su #autocaravana




Cuando el Papa Francisco habla de salir a las periferias seguro que se está refiriendo a gente como la hermana Jean-Luc Pirson. Esta mujer se ha dedicado en diversos colegios y guarderías a la educación de los más pequeños, hasta que llegó su jubilación.

Como muchos jubilados de Europa, huyó de la poltrona en busca de la aventura. Quería trabajar por los pobres, por los marginados… Fue entonces cuando se le propuso que se dedicara a los viajeros, a la gente de paso, a los “gens du voyage”. Así recorre los caminos de Bélgica, del Brabante, de Namur y de Luxemburgo al volante de su roulotte.

No se trata de visitar turistas. Con la expresión “gens du voyage” se conoce en Francia, Bélgica y Suiza a los comerciantes ambulantes sin domicilio fijo. En la práctica, es una forma de referirse a gitanos, a nómadas rumanos… La gente que quiere a sor Jean-Luc estaba preocupada, como sus hermanas de la congregación de la Providencia de Champion.

Las leyes de la zona valona de Bélgica son cada vez más severas con estos “gens du voyage”.“No están contentos”, dice la hermana Jean-Luc, “a pesar de que cada vez son más numerosas las personas que viven en sus caravanas”. Muchos han comprado un terreno y se han instalado con sus vehículos, en familia. Son familias que tienen dificultades económicas.

La hermana Jean-Luc visita estas familias. Es responsable de la catequesis de sus niños y ora con ellos. No se trata de reunir a los niños para darles el catecismo, porque sería imposible. Están diseminados por todas partes. Le toca a la hermana organizarse para llegar hasta ellos. Tiene organizada su ruta: “Necesito un mes para ver a todo el mundo. Y cuando acabo el viaje, comienzo de nuevo”.

En sus encuentros de catequesis la hermana va a lo esencial: ¿Quién es Jesús? y el descubrimiento de la Palabra de Dios a través de las parábolas y del pan de vida. Para dar catequesis se ayuda tanto de su sonrisa como de su auto caravana. La decoración interior de la roulotte ha corrido a cargo de los alumnos del instituto Saint-Luc de Tournai. En los laterales: niños y erizos, el símbolo de los viajeros. Colores, dibujos en el interior del vehículo: ¡una verdadera catequesis!




Para ella, es esencial. Le permite compartir su vida con estos viajeros. Y es que los buenos contactos que tiene con los niños le permiten encontrarse con los padres, hablar con ellos. Rezaba mucho para conseguir un vehículo que le permitiera ser una más con estas personas. Un generoso donante se cruzó en su camino y sus oraciones fueron escuchadas.

Su familia y quienes la conocen le dijeron: “Pero, ¿cómo vas a pasar de tu Twingo a un vehículo así? Así que me apliqué y seguí los buenos consejos que me daban para tomar las curvas amplias”. Prometió a sus superioras que no pasaría la noche en cualquier lugar. Así que, si está en la zona, pasa la noche por ejemplo en la Abadía de Rochefort. “Nunca duermo bien si no es en mi auto caravana”, dice la religiosa. Además de la ruta de las catequesis, la hermana Jean-Luc está presente en las peregrinaciones marianas a Beauraing, a Banneux, a Avioth…

Muchas personas acuden con sus roulottes a estos lugares marianos y, entre ellas, aparcada, no falta de la hermana. Hay oración, encuentro familiar y, en muchas ocasiones, bautismos… Para eso está esta intrépida hermana, como dice la oración final a María de la Evangelii gaudium del Papa “para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz”.

(Más datos, en francés, en la web de la diócesis de Namur)

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