23 dic. 2013

Galicia: La ruta de los columpios molones

Toboganes de 7 metros, tirolinas, juegos de agua y hasta torres romanas completan el recorrido por los mejores parques infantiles de Galicia

Por miles se cuentan los padres con niños pequeños que, bajo amenaza de boicot por parte de sus hijos, se avienen a planificar las excursiones de fin de semana en atención a una premisa básica: que haya parque infantil cerca y que, a ser posible, sea molón. Para ellos es esta ruta que propone La Voz. La crisis no está para dispendios y la inversión de concellos y diputaciones es cada vez menor, según fuentes del sector. El resultado, parques poco atractivos. Pero los que se recogen en esta página son sin duda algunos de los mejores de Galicia, bien porque incluyen todo un arsenal de columpios, lo que hace las delicias de los peques, bien porque su planteamiento es original, alternativo.

En el 2009, el Concello de Cangas do Morrazo invirtió 350.000 euros en el llamado parque galáctico del paseo marítimo. Para unos, una maravilla; para otros, un dispendio; y para los niños, una delicia: redes gigantes con toboganes unidas entre sí, una cabaña en una torre con escalas, tirolina de 25 metros... Pero lo mejor es que lo expliquen los propios críos. «Lo que más me gusta es la tirolina», dice Pedro, de 4 años, que no tiene miedo a trepar por el tobogán (en la foto superior). Nerea, de 3, juega con su abuelo, Manuel. Ella lo tiene claro, son los columpios que más le gustan «¡del mundo!», y Susi, de 5, le pide a su madre «otros iguales para casa».

Bajo techo 

El lluvioso invierno gallego no es el mejor aliado de niños y padres, así que los parques ...

cubiertos -ya era hora- empiezan a ponerse de moda. El Concello de Culleredo anuncia que tapará cinco en el 2014 con techos de cristal y madera. Cada uno le costará entre 40.000 y 60.000 euros, pero los niños podrán jugar todo el año. Mientras estos no se ejecutan, se pueden visitar ya los columpios que están junto al recinto ferial de Lugo, también bajo techo y rodeados por una amplia zona verde.

Galicia es una potencia emergente en parques infantiles, con dos empresas pujantes en el sector. Una es Galopín. Fruto de su ingenio nació el Prometeo del parque de Oza, en A Coruña, que ha recibido premios internacionales de diseño y que fue expuesto en el Marco vigués. Su creador, Manuel Iglesias, lo define como «una escultura sobria que invita a pequeños y mayores a balancearse». Todo el conjunto es «muy conceptual, completamente distinto».

También lo es otra de sus actuaciones, el Parque Arqueolóxico do Mandeo, en Grixalba (Sobrado dos Monxes). En medio de la naturaleza, llama la atención por sus menhires de piedra que forman figuras celtas, un pequeño castro y la recreación de un campamento romano con torres escalables de tres metros y medio de altura.

También gallega, la firma Ociona está instalando módulos propios de rotomoldeo y suelos de caucho continuo, que «no se deterioran y no necesitan mantenimiento», explica su responsable, Arturo Fajardo. Con ese material llevan un año montando columpios de siete metros de altura. Su intervención más espectacular hasta la fecha es O Bosque, en la Praza do Concello de Boiro. Naves espaciales o barcos piratas están también en su catálogo.

Otra iniciativa diferente es Aquaciencia, el parque ferrolano que invita a los niños a jugar desafiando las leyes de la física. Y no se puede hablar de buenos columpios sin aludir a las numerosas tirolinas que se han ido colocando por toda Galicia. Una de las más divertidas es la de la playa de A Concha-Compostela, en Vilagarcía.

Fuente: La voz de Galicia

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