30 may. 2013

El largo viaje de un clásico II

La leyenda continúa 

En las imágenes de Woodstock es fácil identificar combis de colores psicodélicos mezcladas entre la multitud. Tal es la asociación de este minibús con el mítico festival que incluso existe una miniatura de juguete llamada Volkswagen Kombi Woodstock, cuyos 3000 ejemplares numerados hicieron furor al salir al mercado.

Actriz de reparto en cientos de road-movies, la combi ha sido también homenajeada en películas y series como Cars, Lost (son las camionetas del Proyecto Dharma) y Volver al futuro. "Reaparecieron muchas últimamente, en especial modelos del 85 u 86. Con la película Pequeña Miss Sunshine empezaron a verse más en la calle y con Graduados volvieron a ponerse de moda", cuenta Aníbal De Sandro, creador de Solokombis, uno de los principales grupos de fans en el país.

Cerca de mil kombinautas -autodenominación inspirada en el libro de Dunlop y Cortázar- integran esta cofradía que comparte la pasión por el vehículo y procura recuperar los modelos en mal estado. "Somos como astronautas de los sueños, un mundo paralelo donde existe el poder de las flores y todas esas cosas hippies -resume Aníbal-. Son muchos los que sueñan con arreglar una combi, subirse en familia y viajar por el mundo. No lo sueñan con otro vehículo, sino con éste, que es accesible, entrañable, un hogar sobre ruedas."

Estiman que aún circulan 50.000 combis en el país, en sus tres estilos: Furgón, Micro Bus y Pick Up. Aníbal es uno de los principales impulsores de su rescate desde su taller mecánico en La Plata. Allí , por ejemplo, recuperaron combis que habían quedado bajo el agua en la última inundación. "Las volvimos a la vida con dos mangos. En dos o tres días las dejamos listas para seguir", cuenta con orgullo fierrero.


Otro kombinauta es Mario Sosa, que viaja mucho por el país y cuando tiene algún problema en la ruta lo llama directamente a Aníbal. "Él escucha el motor por el teléfono y sabe qué problema tiene", asegura. El nombre de su combi es Ahijuna, no sólo como homenaje a Patoruzú. Dentro de la camper su mujer rompió bolsa antes de llegar a un sanatorio. Entonces, ahí Julián nació (¡Ahi-ju-na!).

Ponerle nombre propio al vehículo es una costumbre que, entre los miembros de Solokombis ( www.solokombis.com.ar ), requiere de una ceremonia. "Se hace un bautismo, un encuentro con asado, sorteos -cada uno lleva un regalo- y karaoke", detalla Sosa. "En general son nombres en femenino: la Gorda, la Siam, la Furia... -completa De Sandro-. Si no tiene nombre, no es parte de la familia. Y después no te la sacás más de encima: nunca vas a vender una camioneta a la que le hablás."

Entre los apodos internacionales algunos fueron muy populares, como Bulli, en Alemania, y Vee-dub o Hippie-bus, en Estados Unidos. También se conocieron como Splitty los primeros modelos con el parabrisas dividido (split) y Westy a los populares modelos Westfalia. De estos últimos hay un grupo específico de viajeros que se junta en la Costanera, detrás de Puerto Madero, y combina viajes a través de www.westy.com.ar

La competencia fuerte apareció hacia fines de los 80, con la Trafic de Renault. "Fue uno de los momentos más difíciles -recuerda Aníbal-. La Trafic llegó para reemplazarla, con aires de grandeza, pero también con frialdad. Incluso tuvieron que hacerle mil modificaciones. La combi, en cambio, tiene el mismo formato del año 80; la Gorda sigue andando con un motorcito y transita los caminos con la familia adentro."

El vehículo tuvo épocas aun más difíciles, cuando trascendió que muchos modelos se habían incendiado por problemas técnicos. "No es una camioneta que se pueda atar con alambre -aseguran-. Son refrigerados por aire y si le ponés una manguera equivocada se le puede prender fuego el motor."

Algunos problemas vinculados con la camioneta fueron incluidos en el argumento de Pequeña Miss Sunshine, como la caja de cambios atorada y una puerta que se cae. Son parte de la mitología rutera, pero también recuerdos propios del guionista del film, Michael Arndt, que describió situaciones similares que había experimentado en vacaciones de su niñez.

"Pensé: es un viaje por carretera, ¿qué vehículo usarías? La combi parece lógica, porque tiene esos techos altos y esos retrovisores claros donde se puede poner la cámara. Además, todo lo que pasa en el film pasó en nuestras vacaciones, como la puerta que se cae y todo el grupo empujando para que arrancara." En la película, de 2006, una familia parte de Nuevo México en una T2 para asistir a un certamen de belleza infantil. Se utilizaron cinco combis para el rodaje y, para el estreno, Fox invitó a propietarios de estos vehículos a una exhibición en un autocine de California.

Otro camino

Meses después de la expedición de los autonautas, de llevar a Fafner el indomable "a rienda corta de paradero en paradero", Carol Dunlop falleció en Francia. "A ella le debo, como le debo lo mejor de mis últimos años, terminar solo este relato", dice Julio Cortázar en el tramo final del libro.
Bien sé Osita, que habrías hecho lo mismo si me hubiera tocado precederte en la partida, y que tu mano escribe, junto con la mía, estas últimas palabras en las que el dolor no es, no será nunca más fuerte que la vida que me enseñaste a vivir como acaso hemos llegado a mostrarlo en esta aventura que toca aquí su término, pero que sigue, sigue en nuestro Dragón, sigue para siempre en nuestra autopista.

Una aventura continental

Martina Etcheverry y Martín Mondini estaban decididos a recorrer América latina. Pensaban hacerlo en moto, pero cambiaron de idea y compraron una combi. "La idea era cambiar de forma, ya que habíamos viajado mucho como mochileros por nuestro país y el resto de América del Sur, y la experiencia había sido increíble, en trenes, buses o con autostop. Pero a veces sentíamos que nos perdíamos de algo, de esa libertad que te da llegar adonde quieras e irte cuando te plazca. Ahí entra la combi, la Gorda, como le decimos cariñosamente a La Clandestina, su nombre propio."
La pareja recorrió ¡75.000 km! por América latina, uniendo casi una veintena de países en tres años y dos meses (1155 días). Partieron de Buenos Aires a Tijuana mayormente por la costa del Atlántico y regresaron hacia Ushuaia por el Pacífico, hasta cerrar el círculo nuevamente en su ciudad de origen.
En el viaje llevaron una biblioteca infantil para brindar algo a cambio en zonas rurales, comunidades indígenas y pueblos perdidos, ofreciendo un espacio de lectura y narrando cuentos a los más chicos. El fin era alentar la práctica de la lectura. "Leer es viajar; de esa forma los niños también se involucraban en la historia de nuestro viaje, leyendo." En el camino mantuvieron un blog: amerikaenkombi.blogspot.com.ar

Cuestión de forma

Los Martines eligieron la combi "porque representa un ícono generacional, relacionado a la juventud y la carretera, cuando el movimiento hippie aterraba al mundo establecido y uno se encontraba a miles de jóvenes viajando en ellos con una sola idea en la cabeza, la libertad".
Los sedujo el Volkswagen por su desempeño y su motor simple, refrigerado con aire, y porque les resultaría más fácil encontrar repuestos en cualquier parte en caso de necesitarlos. "Y porque nos encanta su forma, su diseño, ideal para fabricar una minicasa dentro y abaratar gastos de hospedaje", detallan desde Buzios, Brasil, donde esperan salir nuevamente de viaje.
A principios de junio cruzarán a Europa en avión con la idea de trabajar un tiempo y conseguir otra combi que les permita recorrer Asia y África. Por supuesto, le pondrán otro nombre. Ya no será La Clandestina, denominación-homenaje a la canción sin fronteras de Manu Chao, pero buscarán otro que represente el nuevo proyecto, que les permita "subvertir toda una forma establecida de vivir, cambiada por otra: el nomadismo eterno".

en cifras


  • 53
    Años
    Son los que pasaron desde el lanzamiento de la combi, que dejará de fabricarse antes de 2014
  • 50
    Mil unidades
    Serían las que actualmente circulan por la Argentina
  • 75
    Mil kilómetros
    Son los que recorrieron, por América latina, los argentinos Martina Echeverry y Martín Mondini a bordo de su combi, bautizada La Clandestina
Fuente:  La nacion

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